¿ Estamos conscientes del significado de la Inspección, Pruebas y Mantenimiento en los Sistemas Contra Incendios ?

Éstas tres letras IPM constituyen el acrónimo con el que designamos las actividades de Inspección, Pruebas y Mantenimiento. Éstas han sido muy trilladas últimamente en nuestra comunidad vinculada con la gestión de los Sistemas de Protección Contra Incendios por el problema que representan las falencias demostradas en la implementación adecuada del proceso, por la falta de disciplina en la aplicación de tareas “by the book” o eventualmente por la misma idiosincrasia latina en cuanto a la cultura de la seguridad contra incendios.

En esta oportunidad intentamos esbozar algunas consideraciones fundamentales en relación a la determinación e implementación de las rutinas de IPM buscando mejorar la protección en nuestra región.

Recordemos que IPM es un proceso que debe realizarse en todos los tipos de sistemas de protección instalados. En este sentido es fundamental entender que, si bien es cierto que las actividades y hallazgos que más conocemos son las que deben ejecutarse en los sistemas basados en agua NFPA 25, no es menos cierto que en otros tipos de sistemas de protección contra incendios (en lo sucesivo, SCI) también existe el requerimiento del cumplimiento de estas actividades. Es así como la NFPA 72 en su capítulo 14, se encarga de describir todo el proceso de IPM para sistemas de detección y notificación; en el caso de Gases Limpios es la NFPA 2001; así como para los sistemas de extinción con CO2 corresponde la NFPA 12; por mencionar algunas de las más conocidas en el ámbito de nuestra región.

Con lo descrito en el punto anterior, hemos querido destacar que las IPM no son exclusivamente para los sistemas de extinción basados en agua, sino que igualmente, son aplicables a los diferentes tipos de sistemas.

Recapitulando las inquietudes iniciales, referimos las IPM como proceso por ser una secuencia planificada y programada en la cual se deben registrar las actividades previstas en documentos técnicos denominados Protocolos de IPM, para cumplir con el alcance que involucra estas tres iniciales.

Si estamos convencidos que se deben inspeccionar, probar y mantener los sistemas diseñados e instalados para lograr un objetivo específico, debemos coincidir en que la única manera de poder conocer el desempeño esperado de un sistema instalado es realizando las pruebas para evaluar su comportamiento en el momento de requerirse su activación.

Es el desempeño del sistema, tal como fue conceptualizado, diseñado, instalado y probado que debe quedar plasmado en toda la documentación técnica y planos como construidos del proyecto; incluyendo los registros en el Protocolo de Pruebas de Aceptación Inicial para verificar el cumplimiento de cada uno de los estándares y códigos correspondientes en la instalación de un sistema en particular; lo que nos permite tener esos resultados como referencia y evaluar a lo largo del tiempo esperado como vida útil del sistema que efectivamente el desempeño del mismo está conforme a como fue concebido en su fase de diseño. Esa documentación técnica de las pruebas es la analogía de lo que denominamos como: “partida de nacimiento del SCI”.

 

“Las IPM no son exclusivamente para los sistemas de extinción basados en agua, sino que igualmente, son aplicables a los diferentes tipos de sistemas.”

 

El objetivo de las IPM en todo caso podríamos resumirlo en las actividades que deben realizarse con una frecuencia determinada para garantizar de manera demostrable que los sistemas de protección contra incendios funcionan tal como fueron diseñados y obteniendo el desempeño esperado ante su activación. Aquella frase de “es mejor tenerlos y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos” aplica perfectamente en este aspecto, pero lo complementaría con un agravante mayor: no hacemos nada si los tenemos y no los inspeccionamos, probamos y mantenemos, ejecutando las tareas previstas dentro de la frecuencia programada en la planificación de las mismas.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que no todos los sistemas diseñados tienen el mismo objetivo, en cada caso, cada sistema tiene una aplicación particular y diferente, por lo cual debemos partir por el hecho cierto que no todos los objetivos de los sistemas instalados serán los mismos. De ahí la importancia del conocimiento de los criterios de diseño y la memoria de cálculos del proyecto que servirán de referencia para las pruebas que se deben ejecutar.

La tendencia de instalar SCI por cumplir con un requisito regulador de algún ente a nivel gubernamental o cumplimiento de exigencias de autoridades competentes para evitar sanciones, deberíamos desarraigarla de manera consciente y esto comienza por incrementar la formación en esta área de especialización en nuestra región y universalizar el conocimiento de los códigos, normas y prácticas recomendadas de NFPA.

Ante esta afirmación surge la pregunta obligatoria: ¿Cómo lo hacemos?

Pues bien, la respuesta va orientada a desarrollar una estrategia coherente que involucre de forma gradual a toda la gestión de interesados, pasando inicialmente por promover mallas curriculares sobre el tema en nuestras universidades para desarrollar carreras afines o especializaciones que impliquen diseño, cálculos y prácticas operativas. Posteriormente ir incluyendo a los gremios de colegios de ingenieros, arquitectos y profesiones afines, en la necesidad del estudio del tema, así como llegar a sensibilizar a los desarrolladores inmobiliarios en la importancia de ¿por qué debe ser visto como una inversión (y no como un gasto)?, y como elemento relevante de esta cadena de eventos, a los responsables en primera línea de operaciones, tanto de los usuarios finales en las corporaciones que tengan instalados los SCI, como de las empresas prestadoras de servicios, y finalmente a las mismas autoridades competentes, en el conocimiento a fondo de las actividades que deben desarrollarse en esta secuencia de inspecciones, pruebas y mantenimientos que garanticen el desempeño efectivo del SCI instalado para que opere de manera adecuada cuando se requiera.

En mi opinión, es la educación la base fundamental del crecimiento de la seguridad en la región en este ámbito de proteger vidas, salvar activos e infraestructura; garantizar la continuidad operativa en las actividades y la protección del medio ambiente. En la medida que todos los profesionales dentro de esta comunidad seamos conscientes de la importancia que tiene inspeccionar, probar y mantener los SCI para verificar su operatividad, en esa misma medida estaremos más confiados del desempeño de éstos ante un incidente. Sin dejar de lado lo que implica a nivel financiero el ahorro como consecuencia directa de la implementación adecuada de las IPM y lo que representa en la disminución de costos en primas de seguros; tal como se ha podido evaluar en algunos casos de éxitos demostrables en la región. En este sentido, por un lado tenemos procesos en los cuales podremos garantizar un futuro más confiable y sustentable en la producción; y por el otro, ahorros significativos en la misma medida en la que se pueda implementar el proceso de IPM de manera eficiente.

Si un sistema está diseñado para una vida útil que pudiera estar entre 15 a 25 años (periodo que se atribuye dependiendo de la aplicación y de las condiciones particulares en las que se implemente), y resulta que no es inspeccionado, probado y mantenido como se debería, las consecuencias se verán reflejadas en el desempeño negativo del SCI a los pocos años de haber sido instalado. Recordemos que descargar agua sin conocer los valores de los parámetros medibles: caudal disponible y presión residual, no garantiza que se cumplan los objetivos de diseño. Estos solo se cumplirán cuando se midan las variables mencionadas en las pruebas que se ejecuten y se comparen con los resultados de la memoria de cálculo, para verificar si la disponibilidad hidráulica en los puntos de referencia de las isometrías nodales satisface los valores de la demanda calculada en la ingeniería del sistema objeto de estudio.

Voy a permitirme hacer una analogía con el deporte universal por excelencia.

En el fútbol se debe entrenar, probar y poner en funcionamiento la táctica y la técnica en el campo de juego, tal como se ha planificado en su diseño por parte del director técnico, de la misma manera, en un SCI debemos simular el cumplimiento del objetivo con el cual fue concebido por el ingeniero encargado de determinar los criterios enunciados en las bases de diseño del proyecto. La única forma de poder verificar el desempeño del comportamiento adecuado del SCI ante una eventual activación, es justamente probando su idoneidad ante situaciones similares a las que se conceptualizaron en el esquema de protección durante la planificación y diseño del sistema en cuestión.

 

En resumen, nuestra sugerencia va orientada a establecer y aplicar las IPM en los sistemas instalados, porque en la medida que este proceso se implemente se garantizará el desempeño esperado para éstos dentro de la vida útil de los mismos.

 

Esperamos continuar creando conciencia y generando inquietudes al respecto.
SUS COMENTARIOS SON BIENVENIDOS !!!

 

Ingeniero Doménico Braca (Venezuela)

dbraca@gmail.com

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